P O E M A S

Erotica al anochecer - Ella es la felicidad - Tú eres mi motivo - Papá


ERÓTICA AL ANOCHECER

La noche que nos encierra
y nos cubre con su manto
en la eterna oscuridad
del negro mar estrellado,
luce para nosotros
con su más hermoso encanto.

¡Es la hora de dormir!
¡es la hora de acostarnos!
y yacer juntos desnudos
con todo el calor humano,
con la pasión más profunda,
sin atributos ni engaños;
como Dios mismo nos hizo,
como debemos honrarlo.

Y comienza la oración
sin palabras ni vocablos,
en base a los sentimientos
y el placer de tanto amarmos;
honrando con su presencia
nuestros mejores orgasmos;
¡es la oración que nos dice
lo divino que es lo humano!

Javier Ponce Mora

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ELLA ES LA FELICIDAD

Hay un niño dormido
entre tanto abrigo
que volverá a traer
los días del ayer
donde jugaba la felicidad.

Entre canciones de cuna
y pedacitos de luna
se la ve mirar
los días que vendrán
benditos de felicidad

Cansada de no dormir
solo por seguir
cada nuevo gesto
y llorar por esto
y por aquello de felicidad

Y es una pena no verla elegir
ropitas antes de dormir
para que el sol mañana
encuentre en la ventana
las huellas de la felicidad

A la hora del amor
siempre encuentra una razón
donde poder crecer
un corazón de mujer
que se parece a la felicidad

Ella es la felicidad

Daniel Omar Martínez

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TÚ ERES MI MOTIVO

Eres energía que necesita mi cuerpo,
ilusión que necesita la esperanza,
travesuras llenas de emociones,
que palpitan en la piel y vibran,
de placer desbordando pasiones.

Agua que apaga mi sed;
viento que ayuda a volar;
dulce sueño,
amado tormento;
hermoso despertar,
sinfonía perfecta,
juglar de banqueta.

Sr. Colibrí
te llevo en la piel,
el último receptor sensorial,
te reclama.
Eres el motivo de la existencia
porque es a ti
al que la sangre, mente y cuerpo reclama.

Elizabeth Pastrana

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PAPÁ

Qué vacío dejaste en mí a tu muerte,
Cuánta desilusión, cuánta tristeza
Me supuso perder tu fortaleza
Y saber que ya nunca podré verte.

Tan sólo tu presencia era certeza,
Tenías la respuesta requerida.
Aún oigo tu voz enronquecida
Dentro de mí, muy dentro, en mi cabeza.

Qué carencia de luz con tu partida,
Qué tremendo silencio has generado.
Te has ido para siempre de mi lado
Y yo he perdido el rumbo de mi vida.

Tirado entre raíles, mutilado,
Tu cuerpo descompuesto, antes fuerte,
Quedó esparcido y roto, quedó inerte,
Por completo talado, ensangrentado.

Y cada día lloro quedamente.
Cada día te tengo tan presente,
Que a veces te apareces de repente
Para desvanecerte lentamente.

Valentín de Miguel

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Autor: Iv. Gó. Gr.
Ultima modificación: 1 de noviembre