POEMAS



Poema nº1 - Poema nº2 - Poema nº3

Miedo de que un día planifiquen la lluvia,

algo así como de 3 a 3.15 de la mañana

para las zonas urbanas

Comprendidas entre tal y cual calle.

¿Tendré que madrugar para escribir mi poema a la lluvia,

se suicidirán en masa las ranas cantoras

o acaso se sindiquen

y provoquen un curioso croar de protesta?

Miedo por la suerte de aquellos que se nieguen

a tal futuro feliz preconcebido en seco;

miedo por las máquinas que atentan contra mi estilo poético,

miedo por las máquinas de nacer y por las máquinas de morir,

miedo por la moda del placer y

por sobre todo miedo

del temor ritual que impregna a la gente

que se apoya en lo lustroso y se dice partidaria

de aquello desprovisto de toda rugosidad.

Miedo al fin, no tan terrible, si me aferró

a tu boca que comparte mis miedos y mi risa

por la estupidez de estos tiempos ligeros.

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Miedo, es lo que siento

Cuando no estás cerca.

Por más que estiro los brazos

No puedo sentirte.

Por más que mi mirada te busca,

No logro encontrarte.

Mas aún así, mi amor,

Sé que conmigo estás,

Porque cuando alzo la mirada,

Allá arriba, en el cielo,

Puedo ver tu cara en el dorado de la luna,

Las estrellas se me vuelven tus brazos,

La noche, nuestro amor.

Y es cuando sé que, por siempre,

Estamos destinadas a estar juntas,

Ya que la noche, tan infinita tan apacible,

Es nuestra guía, nuestra madre, nuestro dolor.

Solo tú y yo sabemos lo duro que es vivir,

Y que, cuando encuentras tu alma, tu otra mitad,

Jamás la olvidas, jamás la dejas,

Ya que, para siempre, la soledad de tu ser está vencida.

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Veo rojo, veo negro

Miedo, sangre y petróleo

hay guerra

El séptimo de caballería

La sexta flota

Trece

No hay más cañones

Oigo el silencio

Me gusta la paz

El cielo es negro

La gente huye

Los niños llorando

Ruido de estruendo

Calles en ruinas

Frío de invierno

Helicópteros y tanques

Soldados y barcos

Hay guerra

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