Este pequeñajo gaditano es la alegría de la casa, con tan solo 2
años y medio puede cambiarle la cara a cualquiera.
Es el mayor de dos hermanos, y hace lo que sea por su pequeña hermanita
Silvia.
Incluso cuando está durmiendo tiene cara de malo!!
¡¡Siempre haciendo de las suyas!!
En el fondo es un pequeño pedazo de pan, duro, pero un pedazo de pan!
