A
pesar de no ser el jefe, Mortadelo es el auténtico protagonista de estas
historietas. Este larguirucho que va siempre enfundado en su levitón negro
(excepto cuando se prueba uno de sus infinitos disfraces), calvo como una
bombilla y algo corto de vista, es sin duda, el personaje más famoso de F.
Ibáñez.
Cuando nació Mortadelo, sus padres enseguida se dieron cuenta del asombroso
parecido que tenía con una mortadela y siguiendo con la tradición familiar de
no estrujarse mucho el cerebro, decidieron ponerle el nombre de Mortadelo.
Desde bien pequeño empezó su afición a los disfraces y pronto se convirtió en
un joven guapetón. Lucía una hermosa melena de pelo negro y era conocido como
Mortadelo el "Melenudo" pero sólo hasta que conoció al profesor Bacterio, un
biólogo famoso, que le dio una fricción con un invento suyo para no tener que
preocuparse jamás por la caída del cabello. Efectivamente la loción funcionó
y Mortadelo se quedó más calvo que una bola de billar. Entonces decidió
utilizar una indumentaria que le hiciera pasar desapercibido ante los ojos
del mundo: una levita negra que le hace parecer más una longaniza que otra
cosa.
Poco después, buscando trabajo, conoció al que sería su inseparable
compañero, Filemón. Ambos se presentaron para un puesto de jefe en una
Agencia de Información pero Filemón fue más rápido que él y le sacudió un
porrazo en toda la cabezota cuando iban a entrar en la Agencia. Desde
entonces Filemón es el jefe y él, el ayudante. Mortadelo pasa los ratos
libres entre el billar y los bares y ahí dónde le vemos es un auténtico
mujeriego. Su familia viene de Borricón de Arriba pero vive con Filemón en
una pensión que es un asco.
Gracias a su trabajo en la T.I.A., Mortadelo ha podido sacar lo mejor de sí
mismo y con su ingenio y su capacidad para tener el disfraz apropiado para
cada ocasión (tan pronto puede ser un león, como una bombilla o una bailaora
flamenca) resuelve los casos más complicados e inverosímiles.
Mortadelo y Filemón serán chapuceros hasta la médula pero, como dice su
creador F. Ibáñez, "son humanos y no los clásicos héroes".
Filemón Pi,
es el jefe de Mortadelo y el teórico cerebro de la pareja. Filemón, cuyo
nombre también tiene reminiscencias gastronómicas (tiene cara de filete), es
un calvo con dos únicos pelos en la cabeza, un poco rácano y que, cuando se
enfada, tiene muy mala uva. Siempre lleva camisa blanca, pantalón rojo y
pajarita.
De pequeño, Filemón fue un niño de alta cuna (más que nada porque unos
vecinos que eran jugadores de baloncesto les dejaron su cuna) y fue educado
en el amor a la música hasta que le chafó la mano al profesor de música con
la tapa del piano. El niño era rebelde, travieso, torpe y mal estudiante.
Pero cuando creció… siguió siendo rebelde, travieso, torpe, y mal
estudiante. Eso sí, era un muchacho con iniciativa y al volver de la "mili"
decidió presentarse para un empleo que leyó en el periódico: "Se necesita
jefe y ayudante". Se preparaba su primer encontronazo con Mortadelo. Ambos se
presentaron al empleo pero al final Filemón fue más rápido y le propinó un
porrazo en la cabezota a Mortadelo justo cuando iban a entrar en el lugar
donde ofrecían el empleo. Desde entonces Filemón es el jefe y Mortadelo el
ayudante y empezaron a trabajar juntos en la Agencia de Información. Pero muy
pronto, y no por casualidad, todo se fue al garete. Fue entonces cuando
tuvieron la oportunidad de presentarse a unas oposiciones para la T.I.A.
(Técnicos en Investigación Aeroterráquea). Filemón quedó primero de la
promoción y Mortadelo segundo. En realidad sólo se presentaron ellos dos. Así
empezó la etapa más brillante de su carrera, fueron reclutados como agentes
secretos y empezaron a trabajar a las órdenes del Súper.
Filemón es ahora un melómano convencido, gran coleccionista de discos de 36
revoluciones y siete motines y de cuadros al óleo y a la vinagreta. Como
Mortadelo, es un solterón empedernido pero no duda en pelearse con él por la
atención de una chica hermosa. Lo malo es que con ése siempre tiene las de
perder, no en vano casi todas las historietas terminan con Filemón
persiguiendo a Mortadelo después de alguna de sus meteduras de pata o
abroncándole porque, por su culpa, el Súper los quiere descuartizar.
El jefe de
Mortadelo y Filemón es el Superintendente Vicente, más conocido como el
"Súper". El "Súper" siempre lleva un traje azul impecable y luce un enorme
mostacho negro debajo de su narizota. Es un mandón de mucho cuidado y se
encarga de encomendar las misiones a los agentes. Si algo sale mal, él es
quien tiene que responder ante la dirección.
No es de extrañar pues que monte en cólera cada vez que Mortadelo y Filemón
hacen alguna trastada de las suyas. La organización, conocida como la T.I.A.
(Técnicos en Investigación Aeroterráquea), vela por la seguridad de los
ciudadanos manteniendo a raya a todo tipo delincuentes y maleantes. Es común
ver a los agentes viajar en las condiciones más ridículas; en burro, en un
camión de gorrinos o en el ala de un avión. Y es que en la T.I.A. no tienen
mucho presupuesto. Hay quien la ha visto como una C.I.A. a la española. Los
métodos que utilizan para llamar a sus agentes son también de lo más
curiosos; un paquete que se autodestruye después de dejar el mensaje,
teléfonos escondidos en una plancha o emisarios que salen de un armario.
Lo que Mortadelo y Filemón saben es que, cuando el "Súper" les llama, deben
acudir siempre raudos y veloces al cuartel general si no quieren exponerse a
ser víctimas de uno de sus coléricos berrinches. Una vez allí, el "Súper" les
endosa los casos más inverosímiles, bien porque son casos demasiado
peligrosos para arriesgar a otros agentes o bien porque no le queda nadie más
a quien encargárselos. Y es que el "Súper" no tiene muy buen concepto de
Mortadelo y Filemón ya que siempre acaban metiéndole a él en algún tremendo
lío. Es común verle al final de las historietas persiguiéndoles furioso por
algún remoto paisaje, armado con algún objeto contundente y con la firme
intención de darles un buen escarmiento.
El Profesor Bacterio es un curioso inventor lunático. De su aspecto físico
poco se puede decir; está prácticamente calvo y luce siempre una frondosa
barba.
Al parecer, detrás de esa informe mata de pelo se esconde un rostro no muy
agraciado. Suele llevar una bata blanca y es capaz de dar con los inventos
más extravagantes. Fuente inagotable de artilugios prodigiosos y
disparatados, este científico loco trabaja para mejorar el armamento y los
recursos de la organización. Sin embargo sus inventos siempre sufren algún
"pequeño" error que acaba provocando un sinfín de situaciones disparatadas.
Cuando él se propone algo podemos estar seguros de que su experimento
conseguirá cualquier cosa excepto lo que él se había propuesto. El Profesor
Bacterio trabaja en exclusiva para la T.I.A., desarrollando siempre nuevos y
revolucionarios inventos.
Cada vez que el Profesor descubre algún nuevo artilugio, el Súper hace llamar
a Mortadelo y Filemón para que experimenten con él. Por eso no es de extrañar
que nuestros dos agentes secretos no lo puedan ni ver. Además, hay que decir
que cuando el Profesor Bacterio trabajaba como biólogo probó con Mortadelo,
por aquel entonces conocido como el melenudo, una infalible loción anticaída.
Mortadelo se quedó calvo como una bola de billar y desde entonces no lo
soporta. Cuando se dirige a él lo llama "chivo loco" o "inventor chiflado" y
es común que sus historietas terminen con Mortadelo y Filemón persiguiéndole
con la firme intención de hacerle pagar caros sus experimentos.
La Señorita
Ofelia es la secretaria del "Súper". Se trata de una rubia con mucho carácter
que, aunque está algo rellenita, es muy coqueta.
En cuanto tiene un momento libre le encanta sentarse para pintarse o limarse
las uñas. Casi siempre lleva un vestido rojo muy ceñido y unas botas negras
que le llegan casi hasta la rodilla. Sin embargo no renuncia a probarse otros
modelitos porque según dice, una mujer como ella no debe esconder sus
encantos. Aunque no quiere reconocerlo, está claro que le sobran algunos
kilitos, y Mortadelo y Filemón se aprovechan de sus manías para gastarle
constantemente bromas de lo más pesadas (nunca mejor dicho).
A pesar de todo Ofelia no se amilana ante nada y tiene una mala leche que
espanta. Cuando se enfada es capaz de cometer cualquier barbaridad. Además es
un poco susceptible. Cualquier pequeño comentario que provenga de alguno de
los dos agentes secretos se lo toma tan a pecho que, aunque no se refiera a
ella, hace que enseguida se mosquee.
La señorita Ofelia es el último personaje que se incorporó a la histiorieta y
desde que llegó a las oficinas del cuartel general de la T.I.A. está prendada
por los encantos de Mortadelo que, para su desgracia, no le hace ni puñetero
caso y huye de ella en cuanto puede. Eso sí, como secretaria, el "Súper" no
tiene queja de ella ya que por el momento cumple sobradamente con el poco
trabajo que tiene.
Sacarino es el botones de "El Aullido Vespertino". Su trabajo en el
periódico se limita a resolver pequeños desperfectos y a hacer recadillos de
poca monta.
Sacarino es un muchacho tranquilo, más bien torpe y algo travieso. Siempre va
vestido con un ridículo uniforme rojo y, como no suele haber mucho trabajo,
se pasa los días meneándose por la redacción a sus anchas buscando algo
divertido que hacer. Su existencia sería muy feliz si no fuera porque tiene
que aguantar a un director que está siempre de mala uva. El "dire" pasa de
ser tirano y autoritario con el botones, a ser el individuo más pelota del
mundo cuando está con su jefe, el presidente del periódico. Pero, por suerte,
también es un especialista en meter la pata y, ante el "presi", siempre acaba
pagando él por los desperfectos que provoca el botones Sacarino
Cuando estos dos personajes
decidieron asociarse y crear "Pepe Gotera y Otilio, Chapuzas a domicilio" sus
futuros clientes no podían sospechar lo que se les venía encima.
Pepe Gotera es el capataz; un sabelotodo con traje oscuro, bombín rojo y
mostacho que se limita a tratar con los clientes y a mandar a Otilio a que
haga las faenas. Es un mandón que nunca se mancha las manos. A Otilio, esto
ya le va bien porque es incapaz de hacer nada sin que su capataz se lo ordene
(perdió cualquier iniciativa poco después de nacer y jamás la ha vuelto a
encontrar).
Otilio es un gordinflón bruto, torpe y glotón, que siempre necesita tener
algo que meterse en la panza y que, si está realmente hambriento, es capaz de
comerse tuercas como si fueran rosquillas.
No es de extrañar pues que cuando este par de desastrosos chapuceros llegan a
una casa armen unos líos de mucho cuidado.