Chistes

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Baltasar Gracián (1601-1658)

- Mi hijo, en su nuevo trabajo, se encuentra como pez en el agua.
- ¿Qué hace?
- Nada.

- Oye, ¿qué es peor: la ignorancia o el desinterés?
- Ni lo sé ni me importa.

En la consulta del psiquiatra.
- Doctor, tengo un problema de inseguridad. ¿O no?

Le pregunta el marido a su mujer:
- María, si te tocaran cien millones con la quiniela, ¿me dejarías de querer?
- No, mi vida. Pero te echaría mucho de menos.

- Yo antes era una persona vanidosa e insoportable.
- ¿Ahora ya no?
- No, ahora soy perfecto.

¿Qué diferencia hay entre uno que se cae de un octavo piso y uno que se cae desde un primer piso?
El que se cae desde el octavo piso: Ay, ay, ay, ay, ay... ¡Poooof!
El que se cae desde el primer piso: ¡Pooof! Ay, ay, ay, ay, ay...

- Papá, en el colegio me llaman mafioso.
- No te preocupes, ya iré a hablar con el director.
- Bueno, pero que parezca un accidente.

Se abre el telón. Se presencia un asesinato. Al fondo hay una higuera con un higo. ¿Título?
- Unhigo testigo.

De vuelta al primer día de clase un niño le dice a su madre:
- La verdad, ¿no sé para qué me mandas al colegio! No sé leer ni escribir... ¡¡¡y la maestra no me deja hablar!!!

En un barco, Alfredo pregunta a un marinero:
- ¿Dónde está el capitán?
- Por babor.
- Por babor, ¿dónde está el capitán?

- ¡Mamá, mamá! ¡Qué buena está la paella!
- Pues repite hijo, repite.
- ¡Mamá, mamá! ¡Qué buena está la paella!

La profesora a un niño:
- Tendrías que haber estado aquí a las nueve de la mañana...
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?